Carnavales

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El carnaval es la fiesta de los tolosarras por excelencia. Es nuestra fiesta. Así es como lo entendemos y como lo vivimos. Con pasión, alegría y participación. La nuestra y la de todos los demás. Para eso tenemos nuestra insuperable TXARANGA. Empezó los años 78, 79 y 80 como un fanfarre compuesto por turutas. Todos nos vestíamos de payasos, nos pintabamos la cara (ERO), nos poníamos la pajarita (ETXE) y nos colocábamos a modo de sombrero un embudo de color purpurina con cintas. El año 1981, gracias a la entrada de los nuevos socios, pudimos salir con dos instrumentos de verdad: un bombardino y un saxo. Ya al año siguiente el asunto se puso serio; además de las turutas, bombos y txapas que no faltaron nunca, teníamos un bombardino, dos trompetas y dos saxos. En 1983, añadimos la base instrumental de la txaranga Kulixka de Hernani a la nuestra.

Durante los años siguientes, gracias a los miembros de las txarangas Kulixka e IPURTARGIAK pudimos crear una gran txaranga. Hoy en día, después de tantos años, los creadores veteranos de Kulixka siguen tocando en nuestra txaranga. Se puede decir que han sido las dos bases de la txaranga ERO-ETXE.

Los años 1985 y 1986 también fichamos a un repostero de Dax (Francia) que tocaba el helicón.

Queremos subrayar la importancia de todos los turutalaris. Gracias a su participación la txaranga adquiere un color especial. Poco a poco, también intentamos acoplar a las turutas otros instrumentos antiguos o que no se usan. Así pues, hoy en día todo el mundo en la txaranga tiene un instrumento que suena.

Por otra parte, también es de mencionar que el futuro de la txaranga está garantizado. Todos los años vemos a cada vez más niños que están aprendiendo a tocar un instrumento, o que salen con un bombo o unas chapas. Ellos serán los nuevos músicos de ERO-ETXE.

El lunes de carnaval del año 1984, dimos comienzo a una costumbre muy emotiva. Mientras tocábamos la pieza obligada de Galtzaundi, pusimos un pañuelo y unos zapatos al busto de Ramos Azkarate. Aquel año 84, también conseguimos un record cuanto menos curioso: el pañuelo duró en su sitio hasta el día de San Juan.

Seguimos saliendo con la misma ropa, payasos con una extraña pajarita y la cara pintada.

Solemos salir el lunes de carnaval, siguiendo el programa oficial y animando la plaza de toros.

No nos parece justo terminar este repaso sin hacer una mención especial y llena de cariño a dos personas: por una parte Begoña Cortinas, que tanto nos ayudó en los inicios de la txaranga; y por otra Juanito, el cocinero de la txaranga, quien se encarga de tener a punto los manjares que necesitamos para recuperar las fuerzas perdidas durante el lunes